Reportaje

Minería 4.0: El dilema de transformarse o desaparecer

Minería 4.0: El dilema de transformarse o desaparecer

Más que un simple camino de inversión tecnológica, la revolución digital plantea a la minería chilena la necesidad de renovarse por completo, tanto en infraestructura como en concepción cultural, tomando como punto de partida la recopilación y administración eficiente de la “data” que involucra en su trabajo diario, para así optimizar la toma de decisiones estratégicas.
Al hablar de Transformación Digital, la primera imagen que viene a la mente es una invasión incontrolable de tecnologías y dispositivos electrónicos, capaces de controlar y regir hasta las más pequeñas acciones de la vida cotidiana.

Y aunque dicha visión no representa de manera fidedigna la esencia exacta del actual proceso evolutivo que viven las sociedades y sus respectivas economías, si acierta en un punto esencial: la tecnología se ha convertido en herramienta valiosa, e incluso indispensable, para alcanzar mayor eficiencia y competitividad.

Considerando esta base teórica, sabemos que la minería chilena es, o debiera ser, uno de los protagonistas de esta nueva fase de desarrollo económico-productivo denominada “Cuarta Revolución Industrial” o “Revolución Digital”. En especial porque uno de los sustentos de esta era tecnológica son la Electromovilidad y las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), conceptos profundamente ligados a la explotación de dos minerales muy estratégicos que, además, son generosamente abundantes en suelo nacional: cobre y litio.

Pero lo que no parece quedar suficientemente claro aún, es el hecho de que la importancia estratégica de este cambio paradigmático no radica sólo en la capacidad de incorporar más o menos tecnología de manera aislada, sino en llevar a cabo un proceso integral de evolución, capaz de modificar hasta los mismos cimientos culturales de toda actividad.

Y en el caso concreto de la minería, esto significa que cada uno de sus protagonistas, sin importar su tamaño o las características de su actividad extractiva, no sólo tienen que preocuparse de invertir en desarrollos tecnológicos que aumenten su productividad, sino que deben (tal como lo indica toda la filosofía subyacente a la nueva era) “transformarse” a sí mismas en algo nuevo y completamente distinto. Es decir, en lo que algunos expertos han definido como “empresas tecnológicas especializadas en minería”.

Según explica Francisco Pizarro, subdirector de I+D con la Industria del Centro de Innovación UC, “debemos entender a la Transformación Digital como la aplicación de capacidades digitales (como Cloud, IoT, Big Data y Analytics, por ejemplo) a procesos, productos y activos que ayuden a alcanzar más eficiencia y competitividad”.

“Esto permite -a su juicio-, generar nuevas fuentes de valor para el cliente a partir de disrupciones muy importantes (como fue el caso de Uber y Amazon, por ejemplo), para gestionar el riesgo y mejorar la eficiencia. En la minería, estos últimos aspectos son fundamentales, dado que se trata de una industria que busca permanentemente mejorar sus resultados operacionales, en un ambiente de permanente volatilidad de mercados, con fluctuaciones en la demanda global y constante presión de mayores costos de operación por la naturaleza de los yacimientos”.

“En ese sentido, la Transformación Digital y la Industria 4.0 permiten generar espacios de eficiencia desde la prospección hasta la producción, y en todas las distintas etapas de la cadena de valor del negocio”, destaca el académico.

Opinión que es ampliamente compartida y apoyada por las diversas empresas proveedoras de Tecnologías de la Información, TI, que trabajan como proveedores del sector minero, público y privado, y con quienes se ha forjado un lazo cada vez más estrecho, en la medida que la creciente presión por incrementar la productividad, reducir costos operacionales y amortizar los efectos de la baja en los precios de comodities les han obligado a buscar soluciones tecnológicas de última generación que incrementen su eficiencia de manera integral.

Para Carlos Valencia, gerente de Automatización de Epiroc Chile, esto “significa un cambio importante en la forma de hacer minería”.

“El primer impacto estuvo en la eliminación del riesgo de accidentes, pero en el mediano plazo, (el uso de nuevos) equipos automatizados que operan de forma más eficiente y productiva permitirán aumentar la productividad y reducir costos, tanto de operación como de mantenimiento. A nivel de proyectos ello significa grandes cambios en la estimación de flota, de la producción y en general de los costos, que son muy importantes al momento de tomar decisiones de factibilidad e inversión (en el sector)”, detalla el ejecutivo.

Una visión que complementa José Orlandini, gerente corporativo de Unidad de Servicios TI de SONDA, quien manifiesta que “la minería es uno de los sectores que más rápidamente está siendo impactado por la Revolución Digital a través de los diversos procesos de Transformación Digital que están llevando a cabo empresas mineras en todo el mundo”.

“Las tecnologías disponibles -precisa Orlandini-, actualmente permiten asegurar que ya no sólo los camiones operarán sin conductores, sino que toda la maquinaria que participa en el proceso extractivo será autónoma y manejada de manera remota. Los posteriores procesos (chancado, molienda, flotación, fundición, lixiviación, refinación etc.) seguirán operando cada vez con mayores grados de automatización. Y con la incorporación de Inteligencia Artificial, los robots que controlan estos equipos cada vez tendrán más autonomía, entendiendo por ello la capacidad de tomar decisiones más complejas sin intervención humana”.

Variables que son refrendadas por el mundo académico, especialmente por la posibilidad de extender el impacto positivo de la revolución digital a los procesos previos a la explotación de un yacimiento, como lo confirma el ingeniero en minas y profesor titular de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central, Cristián Sánchez, para quien “la incorporación de tecnología digital mejora múltiples procesos dentro del ecosistema minero, como, por ejemplo, la búsqueda de información de algún prospecto geológico”.

“Con el aporte de la Transformación Digital se logra manejar una gran cantidad de datos y variables que permiten estimar o acercarse cada vez más y mejor a la realidad de un posible depósito minero, pudiendo incluso considerar la estructura del cuerpo para identificar la mejor alternativa técnico-económica de explotarlo”, enfatiza el académico de la Universidad Central.

Aspectos claves

Hoy, el impacto de las aplicaciones y nuevas tecnologías digitales en la minería es diverso, pero, de acuerdo con los recientes estudios elaborados por la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), sus beneficios generales pueden medirse de acuerdo con los siguientes parámetros:

• Prospección: Abarata costos de estudios geomorfológicos; optimiza la prospección de terrenos; facilita el diseño y puesta en marcha de proyectos tanto greenfield como brownfield.

• Gestión: Mejora la comprensión del recurso; optimiza el flujo de materiales y la gestión de equipos; favorece la adopción de equipos autónomos, no sólo en los procesos de carga, sino también en la perforación, chancado, lixiviación y otros; ayuda a monitorear los procesos en tiempo real; permite la integración de múltiples operaciones.

• Mantenimiento: Entrega mayor capacidad para anticipar fallas; proporciona mayor vida útil a equipos y componentes críticos; brinda mayor eficiencia de equipos (disponibilidad, rendimiento); optimiza la compras de repuestos e insumos.

• Salud, seguridad y sustentabilidad: Permite menor exposición a condiciones y ambientes peligrosos; ayuda al monitoreo de signos vitales en operadores de maquinarias, para detección de fatiga y sueño; reduce el consumo de energía; facilita mayor recuperación de agua; eleva la seguridad, productividad y competitividad.

Para el presidente de Sonami, Diego Hernández Cabrera, todos estos son ejemplos concretos de que “la minería chilena se encuentra ya en un proceso efectivo de transición hacia una actividad continua y autónoma”.

“La Revolución Industrial 4.0 y la Transformación Digital ya están insertas en nuestro negocio y sus herramientas son fundamentales para el éxito y la competitividad del sector. Es una gran oportunidad para la minería chilena, y para que sea exitosa debemos reconocer, analizar y entender todas las variables del contexto, tanto internas como externas. Entre otras, la gestión de capacidad productiva, el aprendizaje y el cambio cultural”, puntualiza el directivo.

Para que el análisis de todas estas variables involucradas sea integralmente exitoso, es necesario, a juicio de los especialistas, organizar todas las acciones e iniciativas a partir de cuatro pilares fundamentales:

1. Comprender a fondo el negocio minero y las características en que se desarrollan sus proceos, los cuales son continuos y sin detenciones (24/7/365).

2. Entender a la nueva tecnología sólo como un elemento de apoyo al negocio, que se adapta y mejora la eficiencia de los procesos mineros, sin dejar de lado otros factores tales como cultura organizacional, liderazgo, costos y escala, entre otros.

3. Trazar una hoja de ruta adecuada, con lineamientos que se estructuren a partir de las características operacionales de cada empresa, y que además orienten y focalicen los esfuerzos a través de un camino que identifique los núcleos y externalidades, tanto habilitantes como fraccionales.

4. Impulsar una adecuada gestión del cambio y del riesgo asociado a la transformación. De este modo será posible maximizar los beneficios de la implementación de las nuevas tecnologías y no subutilizarlas, atenuando, al mismo tiempo, los riesgos asociados a la ciberseguridad y la correcta (e incorrecta) gestión del capital humano minero.

“Una de las formas para acotar riesgos y agilizar la toma de decisiones es contar con información crítica en tiempo real de la cadena de producción integrada. Los mundos que se abren son múltiples. Contar con la información disponible permite no sólo llevar mejor control de los procesos, desde la tronadura hacia adelante, sino también mejorar el rendimiento de los equipos incorporando mejores modelos de gestión de activos o la seguridad del personal, monitoreando personas y activos. También abre la puerta para generar modelos probabilísticos de optimización global, más allá de cada operación unitaria o proceso, y el uso de Inteligencia Artificial que permitan mejorar los procesos, sólo por nombrar algunas posibilidades”, precisa Francisco Pizarro.

En tanto, Carlos Valencia considera que “a medida que avanzan los años las minas se hacen más grandes y más profundas, lo que implica un aumento en costos, así como mayor logística y dificultad para la extracción de los minerales. De este modo, la Automatización y Teleoperación permiten optimizar los recursos y adecuarse al escenario actual, que tanto por condiciones físicas como de tecnología disponible en el mercado, permite llevar las operaciones a su máximo desempeño”.

Todas estas consideraciones estratégicas hacen que la Transformación Digital Minera, no sólo sea una necesidad ineludible, sino un auténtico camino sin retorno, que debe enfrentarse de manera decidida. De lo contrario, las empresas que no se sumen a él enfrentan el riesgo de desaparecer; ya sea a manos de la competencia como por su propia incapacidad para seguir el ritmo de la nueva demanda por minerales estratégicos proveniente de las propias industrias tecnológicas y energéticas. Una aceleración que cada día crece en forma sostenida e inexorable.

“La incorporación de tecnología en todos los procesos de negocio, es una ventaja competitiva para las primeras empresas que lo incorporan, pero (también) es una necesidad de supervivencia para las que se demoran”, comenta José Orlandini de SONDA, junto con añadir que “hoy en día las empresas mineras no serían competitivas con la tecnología de hace 15 años atrás. Simplemente desaparecerían del mercado. Sin embargo, en el futuro, la Transformación Digital tendrá como efecto que estos plazos serán mucho más cortos; eso significa, que probablemente en 5 años más la tecnología en uso actualmente ya estará obsoleta para soportar el negocio. La clave de la llamada Revolución Industrial 4.0 no pasa únicamente por la incorporación de nuevas tecnologías, sino que por adoptar tecnologías flexibles que se puedan ir adaptando a las cambiantes necesidades de los negocios y sus procesos”.

El valor de la “data”

El primer paso dentro de la cadena de estudios y análisis derivados de la Transformación Digital minera radica en realizar un efectivo trabajo de recopilación de datos (Big Data) que son propios de su actividad, como por ejemplo, el recorrido de sus camiones, la duración de los procesos de carga o descarga del material, las horas de trabajo de las perforadoras o el ritmo productivo de las chancadoras, sólo por mencionar algunos.

Y como las herramientas digitales, entre los que destacan el Internet de las Cosas (IoT) o la Analítica Avanzada, brindan nuevas y mejores formas de realizar este trabajo de recopilación y análisis de datos, hoy es posible obtener tres conclusiones básicas para un primer acercamiento de trabajo: Las empresas mineras que puedan obtener valor de su Big Data obtendrán ventajas decisivas; para ello deben tener la correcta capacidad de almacenar, analizar y procesar la información que siempre se genera en sus actividades diarias; consecuentemente, deben trabajar en alianzas con empresas especialistas en productos o servicios TI, para avanzar y lograr resultados positivos.

Un aspecto que confirma el experto en Automatización de Epiroc Chile: “Las empresas de TI son muy importantes para la utilización de los sistemas (que optimizan la Transformación Digital minera). Las redes de comunicación y el análisis de la información, son ejemplos claros de cómo su papel es fundamental para que la tecnología se pueda implementar y además podamos verificar con datos reales los resultados del día a día, permitiendo tomar decisiones de una manera más rápida y eficiente, con información al alcance de la mano”.

Por su parte, José Orlandini manifiesta que “las empresas de TI pueden incrementar drásticamente la competitividad de la industria minera de Chile frente al resto del mundo, entendiendo que la mayor competitividad tiene un efecto importante en los resultados de las empresas, mejorando los volúmenes de producción, eficiencia, seguridad y rentabilidad”.

Claves de mercado directamente potenciadas por el proceso de Transformación Digital y que para Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información (ACTI), permitirán a las empresas mineras incrementar significativamente su valor productivo a partir de la propia recopilación en terreno de sus datos.

“En ese sentido -precisa Ciudad-, el aspecto más fundamental de este proceso radica en que se debe aprender a leer, estudiar y comprender este enorme volumen de datos que hoy generan las actividades mineras, para así tomar decisiones estratégicas eficientes”.

Juicios refrendados por Octavio Araneda, vicepresidente de Operaciones Centro Sur de Codelco, para quien la Transformación Digital (a través de herramientas como la Automatización y Analítica Avanzada, entre otras) “ofrece la oportunidad gigantesca de analizar efectivamente la enorme cantidad de datos generados en cada yacimiento u operación, para así tomar mejores decisiones, mejorar la planificación, optimizar las comunicaciones y hacer más eficiente la gestión de procesos, entre otras variables”.

De este modo, la minería chilena ya no puede eludir el impacto que la revolución digital representa para el core de su negocio y que hoy plantea la elección entre dos opciones estratégicas decisivas: sumarse al proceso con todas sus fuerzas para emprender un exitoso camino de reinvención y desarrollo, o perecer en la obsolescencia y el olvido.

La decisión, es, desde todo punto de vista, muy obvia.

Publicado en: ANSCO

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