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Entrevista en El Mercurio a Rosario Navarro, Directora de SONDA: Mujeres líderes del mundo económico cuentan su receta para compatibilizar sus carreras con la maternidad

Entrevista en El Mercurio a Rosario Navarro, Directora de SONDA: Mujeres líderes del mundo económico cuentan su receta para compatibilizar sus carreras con la maternidad

Rosario Navarro: “Una de las cosas más difíciles es el cuestionamiento de otras madres”

Desde que tiene uso de razón, la empresaria Rosario Navarro ha sido madre.  Al ser la mayor de siete hermanos, siempre se sintió un poco mamá de todos, pero también porque su primera hija, Aurora, nació cuando tenía 21 años. Más tarde llegarían León (19), Beltrán (13) e Ismael (5) para completar la familia que formó junto a Sergio Coddou.

“Es maravilloso ser mamá, pero soy de las que trabaja, y mucho. Ellos han visto una madre presente, pero también muy activa y apasionada por lo que hago, que corre el día entero y que está metida en mil temas. Tengo la suerte de que mi marido trabaja desde la casa y hacemos buena dupla”, aclara.

A pesar de tener una formación más humanista —es Licenciada en Estética de la Universidad Católica—, Rosario Navarro se mueve como pez en el agua en el mundo empresarial. En 2013 asumió como directora de SONDA, la empresa que formó su padre —Andrés Navarro— hace cuatro décadas.  Más tarde vinieron el cargo de consejera de la Sofofa, el directorio de ACTI y su emprendimiento Idemax.

Pero lo que a la empresaria más le apasiona son los temas relacionados con educación, desarrollo de nuevas tecnologías, transformación de negocios e innovación. Al terminar la universidad trabajó por un tiempo en galerías de arte hasta que aterrizó en el mundo de la educación superior. “Estuve diez años en la Universidad Andrés Bello, primero en la vicerrectoría académica, armando el área Desarrollo Web, y después en Marketing”, rememora.

El siguiente paso fue la Fundación Chile, como directora del área de tecnología y educación, y el 2012 entró al directorio de los Colegios Dunalastair, además de otras responsabilidades en fundaciones educacionales.

Según Rosario Navarro, una de las principales preocupaciones como madre ha sido manejar el sentimiento de culpa. “Alguna vez me advirtieron que iba vivir con culpa siempre, pero una culpa conducida positivamente es un gran motor. Me encanta trabajar y saber que tienes a los niños en la casa te hace volver, porque uno se puede quedar pegada en la pega eternamente”, reconoce.

Si en la semana múltiples directorios, reuniones e incluso viajes copan su agenda, durante los fines de semana la empresaria se dedica por completo a su familia y comen juntos todas las noches.

“Una de las cosas más difíciles que me ha tocado es el cuestionamiento de otras madres que no están tan activas en el mundo laboral y que enjuician tu desempeño. A veces tu peor enemigo son otras mamás y eso es muy injusto”, reflexiona.

Es por eso que Rosario Navarro se ha empeñado en criar hijos autónomos y en darles las herramientas para fomentar su independencia. “Soy de la teoría de que yo ya fui al colegio, entonces si les mandan tareas es para que las hagan ellos. Los ayudo si tienen dificultades, pero no soy una mamá helicóptero que revisa todo”, asegura.

Por último, reconoce que con los años ha aprendido a ser humilde y a pedir ayuda cuando es necesario. “Creo que no existen malas madres, todas tratamos de hacer lo mejor que podemos. Veo que las generaciones más jóvenes consideran la maternidad como una limitante para la vida profesional y en mi caso, nunca ha sido así”, finaliza.

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