Reportaje

Data centers de última generación: Cerebros de la Transformación Digital Minera

Data centers de última generación: Cerebros de la Transformación Digital Minera

La eficiente gestión de los enormes volúmenes de datos que hoy genera el sector, requiere de infraestructura preparada para asumir tareas de gestión crítica, resistentes a fallas y con disponibilidad permanente.

La correcta y segura gestión de los enormes volúmenes de información y datos, o Big Data, que genera la actual transformación tecnológica, es uno de los componentes básicos de la llamada Cuarta Revolución Industrial o Revolución Digital.

Pero, como bien mencionan los especialistas, estos datos “no se gestionan solos”, sino que requieren de un cerebro capaz de almacenar, administrar y proteger los contenidos, de modo tal que estén siempre accesibles; en especial para optimizar los procesos de toma de decisión en aquellas empresas estratégicas que se han sumado a la Transformación Digital, como la minería.

Estos cerebros, que antaño era los propios computadores de escritorio de cada oficina, y que luego derivaron en los sistemas de red interna, administrados por un servidor propio, hoy han tomado la forma de modernos data centers o centros de datos.

Como su nombre lo indica, un data center es un centro de procesamiento de datos informáticos ubicado en un lugar específico y que cuenta con la infraestructura necesaria para almacenar, proteger y transmitir información, rápidamente y a cualquier lugar, mediante conexiones de banda ancha.

Estos modernos “cerebros digitales” se conectan por medio de un “sistema nervioso” que envía y recibe los datos de empresas mediante redes de sensores (por ejemplo, los instalados en perforadoras o equipos autónomos de un yacimiento) y diversos dispositivos tecnológicos conectados entre sí, como captadores, lectores o impresoras, que conforman el llamado Internet of Things o Internet de las Cosas.

A esta red de captación-transmisión pueden sumarse incluso los dispositivos que utilizan los trabajadores (como celulares, tabletas y computadores), pudiendo enriquecer la gestión de data con la información contenida en servicios de mensajería, carpetas de red compartida o correo electrónico institucional, entre otras opciones.

Los componentes más comunes de un data center son firewalls, gateways VPN, routers y computadores, servidores de banco de datos, de archivos aplicaciones, web y middleware, todo incorporado en un hardware físico (servidores) o en plataformas consolidadas y/o virtuales.

Lo modernos data centers pueden ser de diversas características físicas y tamaño. Los más pequeños corresponden a infraestructuras que pueden montarse dentro de un contenedor y cuentan con servidores generalmente orientados para uso local.

Son los más comunes dentro de faenas o yacimientos mineros, por su condición modular, tamaño compacto y facilidad para trasladarse de un sector a otro; incluso dentro de la misma faena.

Dependiendo de su mayor o menor sofisticación y capacidad, pueden abarcar desde planimetría y cartografía hasta documentos diversos como órdenes de compra, facturas, contratos, proyectos y otras informaciones críticas para el funcionamiento de la empresa.

Las instalaciones más grandes y complejas pueden abarcar una o más plantas de un edificio completo, con cientos e incluso miles de metros cuadrados construidos, incluyendo desde las propias salas de operación de los servidores, hasta zonas de enfriamiento, estaciones de respaldo y generadores de energía, entre otras instalaciones.

En nuestro país todas las grandes empresas de telecomunicaciones tienen centros de datos para sus operaciones, o bien para entregar servicios a terceros. Lo mismo sucede con las principales compañías tecnológicas e integradoras de Servicios TI.

Para que un data center sea efectivo, debe estar asociado a otro concepto clave, conocido como “nube” que es el espacio (por lo general administrado y resguardado a distancia por una empresa de servicios TI), donde los datos están guardados y replicados en uno o en varios data centers, pudiendo accederse a ellos desde cualquier parte del mundo mediante una conexión a internet, conformando un proceso que se resume como cloud computing (computación en la nube).

Existen tres tipos de nubes: Pública, Privada e Híbrida. La Pública es cuando un proveedor arrienda, de manera abierta, un espacio y servicios a diversos terceros, para que utilicen su infraestructura. Así, el cliente no debe invertir en infraestructura propia y sólo arrienda un espacio y/o servicio. La Privada es cuando la propia empresa o entidad prefiere tener su propio espacio para sus operaciones, sin posibilidad de compartirlos con terceros. Esto, debido a que la información se considera crítica o estratégica. Y la Híbrida es una combinación de las anteriores. Se caracteriza porque una entidad o empresa posee una parte de sus servicios en una infraestructura cerrada, destinando otros (menos críticos) a un proveedor abierto de cloud computing.

Trascendencia en la minería

La importancia de los data centers y el cloud computing en la minería ha ido en aumento, en la medida que los volúmenes de información generada por cada operación ha crecido exponencialmente (principalmente por el uso de mayor cantidad de automatización, comunicaciones inalámbricas, tecnología electrónica, sensores y otros componentes digitales).

Por ello, las empresas mineras públicas y privadas han recurrido cada vez más a proveedores TI que brindan estos servicios de data center y nube, para optimizar el almacenamiento y análisis de sus volúmenes cada vez más significativos de Big Data. Esto se traduce en mejor capacidad operativa y analítica para tomar decisiones que optimizan los objetivos estratégicos de la empresa.

Para el subdirector de I+D con la Industria del Centro de Innovación UC, Francisco Pizarro, este proceso, que forma parte de la Transformación Digital, partió como una forma de hacer más eficientes los procesos de extracción y producción del mineral, fundamentalmente en la gran minería.

“Hoy, sin embargo -agrega-, estamos viendo como los análisis de Big Data permiten también eficientar los procesos de reclutamiento, atracción y retención de talento en la organización, tanto a nivel de operadores como de proveedores de la gran minería”, enfatiza.

“Esto es solo por mencionar los aspectos de gestión de información, pero a eso hay que agregar todos los esfuerzos de automatización que se están llevando a cabo en múltiples niveles, desde control inteligente de equipos, a vehículos autónomos y control remoto”, agrega el académico.

Opinión que comparte Cristián Sánchez, ingeniero en minas y académico de la Universidad Central, para quien la importancia de los centros de datos para la minería se circunscribe especialmente al manejo eficiente y seguro de grandes volúmenes de información, los cuales representan la columna central de la Transformación Digital del sector y que, además, pueden expandirse a otros procesos como la prospección de yacimientos y análisis de potenciales nuevas riquezas mineras.

“La incorporación de esta tecnología mejora (por ejemplo) los procesos de búsqueda de información de algún prospecto geológico, logrando manejar una gran cantidad de datos y (otras) variables que permiten estimar, acercándose cada vez más a la realidad de un posible depósito minero, pudiendo incluso considerar la estructura del cuerpo para identificar la mejor alternativa técnico-económico de explotarlo”, destaca el profesional.

Desde la perspectiva de las empresas proveedoras, en tanto, los servicios de data center y cloud no sólo representan una oportunidad de reforzar su presencia de mercado, sino también de contribuir al desarrollo estratégico de un sector vital para la economía chilena.

Para el gerente Corporativo de la Unidad Servicios TI de SONDA, José Orlandini, “la minería, como todas las industrias, necesita una plataforma de cómputo robusta y confiable para enfrentar sus Proyectos de Transformación y Automatización, por lo que es esencial que accedan a servicios de data center y cloud con los más altos estándares de eficiencia, seguridad y confiabilidad”.

Tipos de tecnología

Los data centers se clasifican técnicamente desde 2005 en niveles “Tier”, que van del I al IV, de acuerdo con la metodología ANSI – 942 establecida por el American National Estandar Institute.

Con posterioridad surgieron diversos entes privados encargados de certificar dicha clasificación, de los cuales Uptime Institute es el más reconocido, por su reputación y seriedad.

Técnicamente, estas certificaciones se obtienen en cascada. La primera etapa es la presentación de planos o diseño; luego se opta a la certificación de instalaciones o facilities; y finalmente el proceso se cierra con la operación, donde se valida empíricamente y mediante pruebas reales, el correcto funcionamiento de todas las instalaciones.

La base de las certificaciones Tier es, precisamente, el Uptime o disponibilidad. Éste aumenta a medida que se sube de categoría. Tier I es 99,6%; Tier II de 99,741%; Tier III de 99,782% y Tier IV de 99,995% (los “cuatro nueves”).

Dicha característica depende directamente de la infraestructura de apoyo que hay detrás del data center. Es decir, a mayor infraestructura mayor disponibilidad.

Por ejemplo, Tier I no exige generación de energía propia, sino que es opcional. Si se corta la luz se confía en la rápida reposición del servicio. En cambio, Tier IV exige un sistema de generación permanente de dos N, es decir, duplicado y que no tolera fallas ni caídas.

Tier IV incorpora, además, un grado de automatización muy superior, de modo tal que se reduce al mínimo el riesgo de error humano, que es actualmente la principal causa de caídas.

Por ejemplo, si aumenta la temperatura en un data center Tier III, un equipo de mantenimiento técnico se encarga de tomar las medidas pertinentes. En cambio, en una infraestructura Tier IV es el propio sistema el que decide en forma automática y autónoma si aplica más flujo de agua o de aire, para lograr el enfriamiento necesario.

Todo ello convierte hoy a Tier IV en la cima operativa del Universo Data Center-Cloud, y en un pilar imprescindible para el desarrollo tecnológico moderno; en especial, de la minería, debido al volumen de información generado en sus operaciones y a la necesidad crítica de que ésta se encuentre siempre disponible para la operación eficiente de los múltiples sistemas que operan en un yacimiento de la mediana o gran minería.

Estos pueden ir desde los dispositivos móviles que ocupa un técnico o ingeniero (teléfono móvil, tableta o computador), hasta los equipos autónomos controlados tanto en la misma faena como a distancia.

“La certificación Tier IV es la más alta que existe en el mundo en disponibilidad de data centers. Esta calificación, que entrega Uptime Institute, garantiza tolerancia a fallas y eficiencia para gestionar en forma segura los enormes volúmenes de información y datos que hoy generan las actividades más estratégicas de la competitiva economía mundial. Por ello, resulta indiscutiblemente una ventaja para la minería -y todas las industrias que requieran elevados índices de disponibilidad- , pues con estos estándares, las empresas mineras pueden descansar en que la tecnología se haga cargo de la administración de equipos y maquinarias”, explica José Orlandini, de SONDA.

Publicado en: ANSCO

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