Columna

Internet de las cosas: la integración es la clave.

De acuerdo a un informe de McKinsey*, la “Internet de las cosas” es uno de los avances tecnológicos de mayor profundidad en los últimos años.

Alberto Merino
VP desarrollo comercial latam

La misma consultora define IoT como “un conjunto de sensores y actuadores incorporados en objetos físicos que están vinculados a través de redes físicas o inalámbricas a menudo utilizando el mismo protocolo (IP) de conectividad para Internet”. Según esto, la IoT va mucho más allá que la idea de m2m (machine to machine), que comprende computadores y teléfonos móviles conversando unos con otros, sino que consiste en una red de mayor complejidad que comparte información para la toma de decisiones, y en muchos casos toma las decisiones por sí mismas, de acuerdo a parámetos predefinidos. Permite que hogares, empresas y ciudades estén conectadas a través de redes inalámbricas, sensores, dispositivos y aplicaciones que permiten registrar y analizar el comportamiento de las personas y los objetos a su alrededor, haciendo uso de gran cantidad de datos que generan personas y objetos, tanto dentro como fuera de la red, para ofrecer todo tipo de nuevos servicios que permitan mejorar la productividad y la calidad de vida de las personas.

Aunque para muchos, IoT todavía es poco más que una mezcla de aplicaciones inteligentes para el hogar y ropa conectada con sus relojes o teléfonos inteligentes, en realidad los alcances y posibilidades que trae consigo este nuevo paradigma son inimaginables. Algunas áreas de aplicación son:

Smart Home: o también conocido como “Domótica”, describe la conectividad al interior de nuestra casa. Incluye termostatos, detectores de humo, sistemas de entretenimiento, y cualquier dispositivo conectado al interior del hogar.

Wereables: No sólo ropa conectada, sino también una infinidad de accesorios disponibles como relojes (Smart Watch) y pulseras inteligentes (Smart band).

Smart City: Incluye una gran variedad de casos de uso, desde la gestión del transporte público a la distribución de aguas en la ciudad, la gestión de la seguridad urbana, recolección inteligente de basuras y muchas otras, que representan una gran promesa para la mejora en la calidad de vida de las personas.

Smart Grids: Las redes inteligentes de servicios básicos en la ciudad prometen utilizar información del comportamiento de los proveedores y consumidores de Utilities (electricidad, agua, gas, etc.) para mejorar la eficiencia, la disponibilidad y los costos en este mercado. Smart Industry (Industria 4.0): Según investigadores y los grandes participantes del mercado de la IoT como Cisco, las “fabricas conectadas” tienen uno de los mayores potenciales de aplicación para el IoT.

Smart Health: Conceptos como salud conectada, telemedicina, y dispositivos médicos inteligentes, tiene un enorme potencial. No sólo para los prestadores, sino para el bienestar de las personas en general. Nuevos tipos de monitoreo preventivos de salud en tiempo real, sin duda mejorarán las decisiones medicas sobre la base de grandes conjuntos de datos.

Smart Retail: El marketing de proximidad, la mejora en la experiencia de compras, la investigación empírica del comportamiento de los consumidores a través del análisis de su ubicación en la sala de ventas y las soluciones de pago inteligentes, son algunas de los desafíos en este segmento.

Smart Farming: Las operaciones remotas de cultivo, el cuidado y seguimiento de la gran cantidad de cabezas de ganado existentes, son un caso interesante en este ámbito del Internet de las cosas.

Smart Banking: Sistemas para facilitar la experiencia en los servicios bancarios, de modo que sean cada vez más amigables y cómodos hacen que el IoT tenga un amplio rango de aplicación para este sector.

Smart Buildings: (Inmótica) Sistemas de gestión automatizada de las instalaciones o edificios del sector de la producción y los servicios (plantas industriales, hoteles, hospitales, edificios de oficinas, aeropuertos, parques tecnológicos, bancos, universidades, etc.) con el objetivo de reducir el consumo de energía, aumentar el confort y seguridad de los mismos.

La tecnología de IoT está basada en tres capas principales. La capa de hardware, que incluye todo tipo de sensores, la de comunicaciones que comprende principalmente las redes inalámbricas, y la capa de software, que incluye el almacenamiento de datos, su análisis y la amplia gama de posibles aplicaciones de usuario (front end).

La rápida evolución de las nuevas tecnologías es la principal razón del exponencial desarrollo que ha tenido el IoT en los últimos años, sin embargo, el factor clave ha sido la capacidad de integración entre los distintos componentes (hardware, software y comunicaciones), que muchas veces trabajaban de manera parcelada. Lo esencial es que los proveedores de servicios de IoT tengan una visión panorámica e integral del problema y sean capaces de articular soluciones que pongan al usuario al centro.

La implementación de proyectos IoT aplicados a un negocio, requiere de especialistas en integración a la hora de ser ejecutados, de una empresa que tenga la experiencia y la capacidad de entender la problemática de negocio que se quiere abordar, que entienda los procesos y cómo estos son apoyados por la tecnología, (sensores, mecanismos de interconexión y comunicación, infraestructura de computo, aplicaciones de negocios y servicios de apoyo a la operación) para que sean exitosos. En general son proyectos cuya clave de éxito reside en una mirada integrada y global de su problemática.

* Fuente: Informe: “Disruptive technologies: Advances that will transform life, business, and the global economy (Mckinsey, 2015)”

** Fuente Internet