Durante los últimos años, la Inteligencia Artificial ha concentrado gran parte de la conversación sobre transformación digital. Sin embargo, una mirada más estratégica revela una realidad clave: la IA, por sí sola, no constituye una ventaja competitiva sostenible.
Según la visión de Víctor Betancourt, Gerente General de SONDA Panamá y Guatemala, el verdadero diferencial para las organizaciones en 2026 estará en cómo integran distintas capacidades tecnológicas para transformar información en decisiones de negocio.
En un contexto marcado por mayor incertidumbre, presión regulatoria y exigencias de resiliencia operativa, la tecnología deja de ser un habilitador aislado para convertirse en un sistema integrado de capacidades estratégicas.
Más que una tendencia: la convergencia tecnológica
El cambio que enfrentan las empresas no responde a una sola disrupción, sino a la convergencia de múltiples fuerzas que avanzan en paralelo y se potencian entre sí:
Esta convergencia redefine la forma en que las organizaciones diseñan su infraestructura, gestionan riesgos y desarrollan talento, especialmente en mercados como Latinoamérica, donde la eficiencia y la continuidad operativa son críticas.
Las 10 tendencias tecnológicas que marcarán el rumbo en 2026
A partir de este escenario, se identifican diez tendencias clave que ya comienzan a influir en las decisiones estratégicas de las organizaciones:
1. Soberanía digital y geopatriación
Las empresas deberán definir dónde se almacenan, procesan y gobiernan sus datos, considerando regulaciones, riesgos geopolíticos y continuidad del negocio.
2. Infraestructura crítica: energía y data centers
La disponibilidad energética y la capacidad de procesamiento se consolidan como activos estratégicos para sostener operaciones digitales intensivas.
3. Ciberseguridad predictiva
La seguridad evoluciona desde la reacción hacia la anticipación, incorporando modelos que permiten identificar riesgos antes de que se materialicen.
4. Criptografía post-cuántica
La preparación para escenarios donde la computación cuántica impacte los modelos actuales de cifrado comienza a ser una prioridad de largo plazo.
5. Confianza y trazabilidad digital
La transparencia, la identidad digital y la trazabilidad de la información se vuelven fundamentales para ecosistemas digitales complejos.
6. Robótica y automatización inteligente
La automatización deja de ser sólo eficiencia operativa y pasa a integrarse con decisiones autónomas y adaptativas.
7. Biología sintética aplicada a la industria
Nuevos modelos productivos emergen desde la convergencia entre tecnología digital y ciencias biológicas.
8. Conectividad avanzada: 5G y Edge Computing
La capacidad de procesar datos cerca de su origen habilita nuevos casos de uso en tiempo real.
9. Infraestructura pública digital
Gobiernos y empresas avanzan hacia plataformas digitales compartidas que impulsan eficiencia y escalabilidad.
10. Equipos ágiles potenciados por IA
La ventaja competitiva también se juega en el talento: equipos capaces de amplificar su impacto mediante herramientas inteligentes.
Tecnología, liderazgo y ejecución
El futuro no favorecerá a las organizaciones que esperen certezas absolutas, sino a aquellas capaces de actuar con visión, resiliencia y capacidad de ejecución.
La tecnología abre posibilidades, pero es el liderazgo el que las convierte en resultados concretos. En ese equilibrio entre estrategia, integración tecnológica y talento estará la verdadera ventaja competitiva para los negocios en Latinoamérica en 2026.
Durante los últimos años, la Inteligencia Artificial ha concentrado gran parte de la conversación sobre transformación digital. Sin embargo, una mirada más estratégica revela una realidad clave: la IA, por sí sola, no constituye una ventaja competitiva sostenible.
En una entrevista con el Diario Financiero, José Orlandini, presidente de SONDA, analizó el avance de la transformación digital en Chile, el rol de la seguridad como motor de modernización y las proyecciones de crecimiento de la compañía para el período 2025–2027.
La compañía registró ingresos consolidados por US$ 1.592 millones (+2.6%), cierres comerciales por US$ 1.746 millones (+8.4%) y un pipeline de US$6.026 millones (+13.6%). Este incremento de resultados comerciales es respuesta a la ejecución del plan estratégico y al avance de una planificación enfocada en soluciones de valor, con alta replicabilidad en todos los mercados.
