Por: Víctor Betancourt, Gerente General de SONDA Panamá-Guatemala
Durante los últimos años, la narrativa empresarial ha estado dominada por la IA. Sin embargo, al asomarnos al horizonte de 2026, la realidad nos obliga a ampliar el lente. Como bien apunta el concepto de "La Ola que viene", no estamos navegando una tormenta aislada, sino una marea profunda alimentada por la convergencia de cuatro fuerzas tectónicas: la Inteligencia Artificial, la Robótica, la Biología Sintética y la Computación Cuántica.
La tendencia más disruptiva que veremos en 2026 es la madurez de la ‘Physical AI’. La inteligencia artificial finalmente toma cuerpo a través de una robótica que abandona las fábricas para integrarse en la logística urbana, los hospitales y el mantenimiento de la infraestructura. Para Panamá esto representa una oportunidad para responder estratégicamente a la necesidad de impulsar la eficiencia de nuestros hubs logísticos y portuarios.
A su vez, a nivel regional la Biología Sintética dejará de ser un campo de estudio, para convertirse en una plataforma industrial. En Latinoamérica, región rica en biodiversidad y con un sector agroindustrial vital, la capacidad de 'programar' materia orgánica para crear alimentos, medicinas y materiales sostenibles representa una oportunidad en nuestras matrices productivas.
Los retos de liderazgo y soberanía digital
El 2026 estará marcado por una ‘geopatriación tecnológica’. Esto quiere decir que la soberanía digital ha dejado de ser una postura ideológica para convertirse en una necesidad práctica. En un mundo de tensiones geopolíticas, el control sobre dónde residen los datos y quién gobierna la infraestructura crítica, como energía y data centers, definirá la resiliencia de un país.
Panamá tiene aquí una ventaja estructural única. Nuestro rol como hub digital y logístico nos posiciona no sólo como un punto de conexión, sino como un puerto seguro para la información. Pero esta confianza puede ser frágil, y ante la amenaza de la computación cuántica, que promete romper los esquemas de seguridad actuales, la transición hacia una nueva criptografía será uno de los retos más importantes para el sector bancario y gubernamental.
Nuestra posición geográfica nos dio una ventaja en el siglo XX, nuestra madurez digital nos dará la ventaja en el XXI. De cara al próximo año, las organizaciones más exitosas en Panamá no serán las que accedan a más tecnología, sino las que entiendan que la innovación y la inteligencia artificial es un asunto estratégico para las Juntas Directivas. Debemos pasar de una adopción pasiva a la creación de ecosistemas de confianza digital, con foco en la resiliencia y el desarrollo del país.
Hacia 2026, el desafío ya no es incorporar más tecnología, sino construir confianza digital. La convergencia entre IA, robótica, biología sintética y computación cuántica exige liderazgo estratégico, foco en soberanía de datos y ciberseguridad.
Durante años, la automatización ha sido el eje de la modernización empresarial. Implementarla significaba hacer lo mismo de siempre, pero más rápido, con menos errores y menores costos. Hoy, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) -y en particular de la IA generativa y los agentes inteligentes- marca un punto de inflexión: ya no se trata solo de eficiencia operativa, sino de transformación estratégica.
La primera edición de la encuesta SONDA Tech Trends revela el estado de la transformación digital, la adopción de IA, la automatización de procesos y los desafíos de innovación en las empresas chilenas.
