Columnas

Smart Cities en Colombia: oportunidades para las alcaldías en 2019

Smart Cities en Colombia: oportunidades para las alcaldías en 2019

Todos sabemos que la evolución de las tecnologías proporciona herramientas que ayudan a tomar decisiones que mejoran la calidad de vida. Sin embargo, si los proyectos tecnológicos no se estructuran en el marco de una estrategia digital formal, no podremos innovar de manera eficiente y las inversiones que hagamos no agregarán valor al negocio.

Todos sabemos que la evolución de las tecnologías proporciona herramientas que ayudan a tomar decisiones que mejoran la calidad de vida. Sin embargo, si los proyectos tecnológicos no se estructuran en el marco de una estrategia digital formal, no podremos innovar de manera eficiente y las inversiones que hagamos no agregarán valor al negocio.

Más allá de las modas, las soluciones inteligentes (las “smart solutions”) son el camino que han tomado muchas sociedades y empresas apoyados por grandes proveedores de tecnología y organismos internacionales y comunidades científicas que proveen financiamiento. En el caso concreto de Colombia, es necesario que estas decisiones de tecnología formen parte de los planes de desarrollo de los próximos alcaldes en el marco de un plan de gobierno. Esto, debido a que estas inversiones tienen un impacto directo sobre la calidad de vida de los ciudadanos.

Las elecciones de octubre en Colombia son una buena oportunidad para disponer de estrategias orquestadas para lograr ciudades y gobiernos locales más inteligentes. El gobierno y los municipios se esfuerzan por llevar internet a los sitios más lejanos y pobres de Colombia para facilitar los procesos de incorporación a la tecnología, la educación digital y la interacción con el conocimiento.

Sin embargo, hay proyectos estancados ya sea por falta de recursos de mantenimiento, porque se instalaron marcas o modelos que limitan la capacidad de crecimiento, o por la aparición de costos fijos asociados con la operación que hoy no están en los presupuestos del gobierno.

Hay significativos avances en la mejora de la infraestructura de comunicaciones, el grado de penetración de equipos móviles conectados es altísimo, y muchas empresas -principalmente privadas- implementan desarrollos y aplicativos que mejoran procesos y facilitan la interacción con usuarios, pero en este punto parece que las entidades de gobierno van un paso atrás.

El foco debe estar puesto sobre la solución de problemas o aprovechamiento de oportunidades, porque vivimos en un mar de datos generados a cada instante por cada uno de nosotros y no logramos convertirlos en información que podríamos aprovechar para mejorar la calidad de vida y la toma de decisiones.

Aunque no es una lista exhaustiva, proponemos a continuación algunas características que deberían tener las soluciones “Smart” para diferentes tipos de organizaciones, pero muy especialmente para el gobierno de las ciudades.

En primer lugar, es esencial que se garantice la interoperabilidad de los equipos que integran las soluciones y del software, de manera que el crecimiento y actualización no dependa de un solo proveedor que pueda incurrir en prácticas de monopolio para realizar mantenimientos o lograr el intercambio de información con otros dispositivos y sensores.

No se deben proveer dispositivos o tecnologías, sino soluciones de servicio que tengan capacidad para procesar analíticas y ejecutar algoritmos inteligentes con algún nivel de autonomía, para generar reacciones automáticas, reportes, construcción de indicadores y se acompañen siempre con expertos que ayuden a formular los planes de mejoramiento.

Los equipos, como cámaras y sensores, no pueden depender de la asignación de recursos humanos para su monitoreo: los policías deben estar en las calles patrullando mientras las cámaras, dispositivos y sensores se dedican a evaluar e identificar los incidentes, para luego abrir una llamada automáticamente y enviar el caso a la unidad pertinente más cercana (policía, bomberos, ambulancias u otros organismos de socorro).

Los proveedores deben garantizar el óptimo funcionamiento de sus soluciones y acompañar el mantenimiento y operación de todo lo instalado con implementación de mejoras durante un periodo acorde con las disponibilidades presupuestarias, que ojalá sea de al menos tres años. No hay peor herencia que las “soluciones” entregadas que dejan de funcionar a los seis meses y se vuelven conflictos jurídicos por los que nadie responde.

La seguridad, el transporte y movilidad, los trámites ante el Gobierno, la comunicación bidireccional ciudadano-Estado, la prevención y atención de desastres, y los servicios al turista, entre otros, son campos con grandes posibilidades de mejoramiento si se aplican adecuadamente las innovaciones actuales disponibles y se gerencian debidamente los recursos para garantizar resultados por parte de las administraciones locales que el país elegirá en octubre de este año.

Contáctanos
Selecciona un país
Empresa
Nombre
E-mail
Servicio de interés
Mensaje