Este servicio significó un gran cambio para Tecnología y Comunicaciones, no sólo porque mantuvo su nivel de eficiencia, sino porque evitó un escenario probable para las obras, que de no sentir apoyo habrían comenzado a adquirir equipamiento o solucionar dificultades de manera independiente.
Ahora bien, lo más importante según Juan Emilio Álvarez ha sido que “hemos agregado valor al rol que cumplen los técnicos o personas de esta área, porque antes los usuarios veían técnicos que arreglaban los equipos, que desarmaban computadores, ahora nos transformamos en administradores y estamos encargados de controlar a la empresa que nos da el servicio.”
Además agrega que el usuario final también percibe el cambio, “ya que la tecnología ha pasado a ser una llave que siempre tiene agua, no nos tienen que pedir por favor que arreglemos un problema y lo que es mejor aún generamos procedimientos sobre la base del conocimiento que hemos ido adquiriendo, por lo tanto hoy sabemos que si un técnico de SONDA termina su trabajo, nosotros podremos preguntarle y chequear que se hayan revisado tales o cuales cosas”.
Hoy, los sistemas y equipos de Aconcagua son percibidos como una herramienta que permite desarrollar el trabajo principal de la empresa. Esto ha permitido que el área de Tecnología y Comunicaciones se dedique a hacer innovación tecnológica dentro de la compañía y desarrollar proyectos como el de la casa inteligente que busca automatizar el hogar; que si bien ya está masificado en el mundo, Álvarez señala que quieren posicionarlo en Chile. “Queremos que los clientes de nuestras casas, manejen las luces, la central de alarmas, cámaras web de la casa por Internet, teléfonos fijo o celular y así que Aconcagua se diferencie de la competencia”.