A mediados de 1999 se llamó a una licitación internacional y tras un exhaustivo proceso de evaluación, el proyecto de Outsourcing Integral "Nuevo Sistema de Identificación Civil, Cédula de Identidad y Pasaporte" fue adjudicado a SONDA, quien integró la tecnología de diversas empresas - como De La Rue, experto en producción de documentos de seguridad y NEC, proveedor de la tecnología biométrica - para garantizar la máxima calidad en todos los procesos que se estaban externalizando y que finalmente terminaron en un BPO (Business Proces Outsourcing) de identificación.
Según el Vicepresidente de SONDA, Mario Pavón, "desde sus inicios, nuestra empresa ha estado presente en distintos proyectos relacionados con el uso de las tecnologías en la vida de los ciudadanos y, de la misma forma, estamos comprometidos con el SRCeI, con un equipo de trabajo conformado por profesionales de SONDA, de nuestros socios tecnológicos y de funcionarios del Servicio, en donde hemos tenido la misión de integrar diferentes herramientas tecnológicas y manejar el proceso tecnológico de la identificación a través de un BPO, para lograr que la persona que porta un documento de identificación esté protegido y seguro".
SONDA realizó el diseño global de esta solución que implicaba hacerse cargo de todo el proceso tecnológico detrás del nuevo sistema de identificación, es decir de la producción de cédulas de identidad y pasaportes, la implementación de la nueva base de datos de identificación biométrica, el desarrollo de un sistema informático y la instalación de quinientas estaciones de captura de datos. Todo ello para llevar a cabo exitosamente todos los procesos relacionados con la solicitud, fabricación y entrega de información y documentación que acreditara que la persona que porta un documento de identificación es quien dice ser.
Para lograrlo era necesario emprender tres cambios sustanciales en el modo de operar del SRCeI, lo que se tradujo en mejoras no sólo del producto final, sino también del trabajo de los funcionarios de esta institución pública.
Una de las principales innovaciones fue la implementación de un sistema computacional central de identificación, que contiene una base de datos de identificación biométrica que almacena imágenes digitalizadas de la fotografía, firma e impresiones dactilares de la persona. Este sistema centralizado permite verificar la identidad de un individuo -vivo o fallecido- desde cualquier parte del país, en forma inmediata y automatizada. Incluso posibilita confirmar la identidad de una persona que no porta su documento de identificación, así como el retiro por parte del solicitante de la cédula de identidad o pasaporte desde una oficina distinta a la que acudió para adquirirlo.
Para construir esta base de datos, fue necesario digitalizar más de 28 millones de fichas índices y decadactilares que contenían la información de los ciudadanos chilenos. Toda esta información se transformó a través del proceso de digitalización masiva, el que permitió que el SRCeI cuente hoy con una importante base de datos, de las personas vivas y fallecidas, sean estas chilenas o extranjeras residentes en Chile.
Otro cambio importante, correspondió a las nuevas estaciones de trabajo para la captura de los datos con los que se generan los documentos. Antes eran tomados de manera íntegramente manual, hoy se hace en forma digital. Así, la firma, la fotografía y la impresión dactilar de las personas pasan directamente al banco de datos de identificación.
La información que se obtiene en las estaciones de trabajo viaja electrónicamente hasta la nueva fábrica de cédulas y pasaportes, la que vivió transformaciones e innovaciones importantes a nivel de equipamiento y tecnología, con las que se consigue un aumento de la producción. Si antes se fabricaban aproximadamente 750 cédulas de identidad por hora, con el nuevo sistema se pueden producir 1200. En el caso de los pasaportes, sucede algo similar; ya que con el sistema antiguo los cuadernillos eran llenados a mano; en cambio hoy cuentan con la información impresa de manera electrónica.
Con estas innovaciones, ambos documentos quedaron protegidos de adulteraciones y falsificaciones, por los tres niveles de seguridad que los rige desde el año 2001. En el primero, están los elementos de seguridad verificables mediante un chequeo visual sin equipamiento anexo; en el segundo, se encuentran los componentes verificables - por personas adiestradas para esta operación - a través de instrumentos simples, como lupas, linterna de luz ultravioleta, etc. y, en el tercero, aquellos elementos verificables sólo mediante el uso de instrumentos exclusivos por parte de personas especializadas.
El BPO implementado por SONDA posibilita, además, la verificación de identidad offline y online, gracias a que los documentos incluyen el código de barras bidimensional PDF 417. A partir del identificador - en Chile es el RUT -, éste se compara con el archivo de minucias dactilares online de la persona que están contenidas en este código. De esta manera, por ejemplo, las entidades financieras pueden confirmar la identificación de un cliente y aprobar o no un crédito.