Las bases de datos constituyen una tecnología fundamental para el funcionamiento de las organizaciones modernas, concentrándose en ellas gran parte del valor de la compañía, sustentando los procesos de negocio y la gestión integrada de las empresas, entre otros usos.
Para tal efecto, deben interactuar con otros componentes tecnológicos, como las plataformas de hardware y sistemas operativos sobre los que operan, y las variadas aplicaciones de negocio, transaccionales o no, que necesitan acceder a ellas. Su nivel de performance tiene un impacto directo en la calidad de los servicios que el área de TI entrega tanto a la organización interna como a sus clientes.
La gestión de bases de datos debe abordar muchos aspectos, entre los que se encuentran su integridad, disponibilidad, optimización de rendimiento, mantenimiento, evolución tecnológica, diseño y apoyo al desarrollo. Considerando su entorno de funcionamiento y creciente sofisticación, en muchas ocasiones se hace necesario contar con un expertise multidisciplinario y de alto nivel de especialización para lograr resultados óptimos.
Un aspecto relevante y prioritario es la integridad de las bases de datos, ya que estas y sus plataformas asociadas no se encuentran exentas de fallas, por lo que es necesario implementar estrategias y mecanismos para reducir el impacto de esas fallas. A partir de las necesidades del negocio, se puede proponer la forma más segura de respaldar, duplicar o mantener sitios remotos en línea, con el objetivo de asegurar los datos y sus estructuras. Es necesario destacar que la implementación de estas estrategias es un tema de alta complejidad, ya que por lo general, su ejecución requiere de tiempos reducidos de detención del servicio, por lo tanto la planificación, el conocimiento profundo y las experiencias anteriores son de vital importancia para el éxito de la implementación.