Crecientemente las Tecnologías de Información extienden su uso en las organizaciones, que ven en ellas una herramienta habilitadora del crecimiento del negocio y del aumento de la eficiencia de las operaciones. Las áreas de TI deben responder a los requerimientos del negocio – aplicaciones emergentes, movilidad, seguridad – al mismo tiempo que deben asegurar el rendimiento y la disponibilidad de la infraestructura de TI, la que cada vez es más compleja y especializada producto de su alcance y ubicuidad.
En este contexto, la disciplina de gestión de servicios de TI ha adquirido una gran importancia, y ha producido un conjunto de mejores prácticas, como las recomendaciones ITIL, que contienen varios procesos tales como Administración de Capacidad, de Configuración, de Releases, de Continuidad de Servicio, entre otros, y que están basados en la medición y en la gestión de SLA’s (Acuerdos de Niveles de Servicio).
Por estas razones, contar con soluciones automatizadas de monitoreo y administración de la infraestructura de TI es imprescindible y entrega a la compañía beneficios de reducción de riesgos de discontinuidad, reducción de costos de administración y aumento en la calidad de los servicios.