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Asegura la calidad del ganado de principio a fin
En un país como Uruguay, en que más del 75% de su producción ganadera se destina a la exportación, es indispensable asegurar la calidad sanitaria de sus productos cárnicos, sobre todo si consideramos que a partir del 2005 tanto el mercado europeo como estadounidense y nipón, exigen contar con ciertos estándares de trazabilidad a aquellos países que quieran exportar sus productos o firmar TLCs con ellos.
Estas exigencias de trazabilidad permiten seguir la ruta del ganado, desde su origen hasta el punto de destino final o viceversa, registrando básicamente sus movimientos, si han contraído o no alguna enfermedad, cambios de propiedad, nacimiento y muerte, número de identificador del animal y del propietario, edad, sexo, raza y cruza.

Hasta comienzos del 2004, Uruguay accedía con sus carnes a la Unión Europea a través de su sistema de trazabilidad grupal; sin embargo, con la aparición en 1986 en Inglaterra de la "enfermedad de la vaca loca" y en 1996 en Japón de formas atípicas de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en seres humanos, transmitidas a través de ciertos alimentos, el gobierno uruguayo consideró indispensable la implementación de un sistema complementario de trazabilidad individual para todos sus animales.
Contar con un sistema de rastreabilidad más preciso y confiable, le permitiría ingresar con valor agregado a los principales mercados mundiales. Para lograrlo, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, llamó en septiembre del 2002 a una licitación pública para desarrollar el Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG), a objeto de controlar las etapas en la vida de un animal y su posterior comercialización, garantizando el origen e inocuidad de los alimentos.
SONDA Uruguay en conjunto con un consorcio de empresas del sector tecnológico, se adjudicó el proyecto en octubre del 2003, adquiriendo el desafío para los próximos años de incorporar tecnología en los procesos productivos, para pasar de un sistema basado en la identificación grupal a uno individual.
Aún no concluye el cronograma de ejecución del proyecto, pero todo va de acuerdo a lo planificado. De aquí a fin de año se espera que el 10% del ganado uruguayo ya porte en sus orejas dos aretes de color salmón, independientes y complementarios; uno con una placa que exhibe números y letras y otro con un dispositivo de radiofrecuencia (RFID) que almacena en forma electrónica la misma información del animal que está en la placa visual.
El proyecto cuenta con el financiamiento del Banco Mundial y considera el diseño del SNIG, el desarrollo a medida de los softwares, el despliegue del sistema sobre una plataforma técnica que asegura una alta disponibilidad de la información y la integración de sistemas de información geográfica, entre otros.
Para Gerardo Cruz, Gerente de SONDA Uruguay, "trabajar en este proyecto es de gran importancia, no sólo porque significa incursionar en el uso de TI en el rubro pecuario, sino por el desafío de integrar tecnología para un sector en el cual creemos queda mucho por hacer, no sólo en Uruguay sino en el resto de los países de la región latinoamericana".
Dentro de las etapas de introducción de la trazabilidad individual, la primera fue la distribución de identificadores, para lo cual se realizó un llamado a los productores interesados en adherirse al programa. Pronto 129.000 terneros pertenecientes a 363 productores comenzaron a ser identificados electrónicamente y registrados en el SNIG, como parte del Plan Piloto (actualmente el país cuenta con 11.000.000 millones de cabezas, pertenecientes a unos 80.000 productores). Estos, son los primeros animales registrados con trazabilidad oficial del país, que espera empezar el despliegue masivo del sistema a partir de abril del 2006.
Asimismo y como parte del SNIG, se implementó el Centro de Cómputos, donde se realiza el procesamiento de las Declaraciones Juradas, las Guías de Propiedad y Tránsito y se centralizan las transacciones del Programa de Trazabilidad Individual. Allí también funciona una Mesa de Ayuda, que responde las consultas de los usuarios o interesados en adoptar el sistema.
Por su temprana implementación y los incalculables beneficios que trae la trazabilidad en el desarrollo de un país, se estima que el proyecto SNIG constituye un ejemplo dentro de la región. Con él, SONDA consolida su experiencia y capacidades en proyectos de trazabilidad, trayectoria que incluye los llevados a cabo en Chile para la industria vitivinícola, uno de los productos de exportación de excelencia que posee Chile.
El proyecto consideró la superposición entre el antiguo sistema de trazabilidad grupal, basado en papel, y un nuevo sistema de trazabilidad individual basado en la identificación electrónica del ganado. La tecnología RFID fue la que presentó mayores ventajas en la habilitación de la trazabilidad individual, por varias razones. En primer lugar, sus costos son compatibles con la cadena de valor en consideración. Además, es una tecnología madura y segura, en el sentido de que presenta la durabilidad, resistencia, e integridad requeridos. Finalmente, y este es un aspecto fundamental, probó ser enteramente compatible con la cultura del campo, lo que en caso contrario habría imposibilitado su adopción.
El proceso se inicia con el nacimiento de una res, a la que se asignará un número identificador único. Éste estará presente en dos dispositivos que portará el animal: el primero es un identificador visual, y el segundo es una caravana RFID. Al momento de su colocación, el productor completa un formulario indicando los datos del animal, tales como número identificador, propietario, estación y año de nacimiento, sexo, raza y cruza. Luego, la información de este formulario será cargada a una base de datos centralizada, que empezará a registrar todos los eventos en la vida de la res.
En el caso de los movimientos de ganado entre productores, son los operadores de transporte los responsables de capturar la información y transmitirla a la base de datos. Para estos fines, los transportistas cuentan con lectores RFID, que extraen la información de los animales y luego la transmiten vía red GPRS a la base centralizada, juntamente con la información de destino de los animales. De esta forma, el sistema central cuenta con información fidedigna y actualizada respecto al estado y ubicación de cada res.
Para que el sistema funcione de forma eficiente, son muchos los actores involucrados. Además de los productores y operadores de transporte, es fundamental la participación de los distribuidores de caravanas habilitados por el MGAP, así como de distintos organismos públicos.
Este proyecto sin duda constituye una de las primeras aplicaciones de la tecnología RFID en forma masiva en Latinoamérica, y demuestra su madurez para todos aquellos procesos en donde haya la necesidad de contar con la visibilidad de los elementos o mercancías.
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